Decimotercera etapa - No lloro porque no tengo fuerzas

decimoterceraNo encuentro palabras para explicar estas sensaciones. Me va a costar intentar transmitiros lo que estoy sintiendo. No lloro porque no tengo fuerzas, pero lo cierto es que me siento feliz. He pasado la última etapa con las complicaciones habituales, pero con una seguridad que me ha sorprendido a mí mismo. Sin prisa pero con todos los sentidos he ido quemando kilómetros sabiendo que cada vez estoy más cerca de mi sueño. Lo peor ha quedado atrás y lo cierto es que estoy comenzando a vivir una sensación única. Mi primer Dakar completo está a 700 kilómetros de ser una realidad. No tengo fuerzas, pero llego a esta última etapa con todas las ganas del mundo. Atrás quedan un mundo que ya ha comenzado a formar parte de mi vida. Esta carrera solidaria me hace sentir incluso más ganador que nadie. Por delante de mí a una eternidad están los grandes en la misma proporción que los grandes presupuestos. Ellos se han pegado por hacer podio y ganar este Dakar. Yo he tenido mi particular batalla, era simplemente conmigo mismo, era una prueba de fuego. Espero poder contaros mañana (por hoy) que esta prueba ha sido superada. Si llego a meta, habremos ganado todos y sobre todo Fundaspe.

Por fin. Serán mis últimos kilómetros, será la recta final a una dura aventura. Será el camino hacia mi gran sueño. Quedan poco más de 700 kilómetros y quiero disfrutarlos, como lo que son, los últimos de este duro rally. La fiesta está preparada primero en el pueblo de San Carlos de Bolívar como la antesala del premio final, la meta en Buenos Aires. Os espero allí a todos, yoconfío en no fallaros.

Publicado en La Crónica de León